l viernes último, el Ministro de Hacienda, Vicente Bengoa, hizo una declaración de suma importancia, aunque quizás para él en su momento tuvo tan solo un carácter de precisión o reiteración.
Dijo categóricamente que en lo que resta del actual período constitucional, unos dos años y cuatro meses aproximadamente, no habrá nuevos impuestos ni aumento de tasas en los existentes.
Se trata de una información que por la forma tajante, categórica que la dijo el funcionario, está llamada a despejar muchas dudas acerca de un tema de capital interés público.
Por experiencias recientes, cada vez que el Gobierno se embarca en negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), surgen inevitablemente temores y expectativas acerca de reformas fiscales que conlleven nuevas cargas en perjuicio de los contribuyentes.
Es bueno que se haya enviado este mensaje de tranquilidad, toda vez que Bengoa da plenas seguridades de que, en el período constitucional que concluye en el 2012, el Gobierno no va a crear un solo impuesto ni a a aumentar las tasas de los existentes.
Fueron palabras muy oportunas, en momentos en que circulaban versiones oficiosas acerca de una inminente reforma, que conllevaría un incremento en el Impuesto a la Transferencia de Bienes Industriales (ITBIS) y otras medidas.
El ministro precisó que el compromiso asumido por el Gobierno con el FMI fue de reducir, o racionalizar como él define, algunas exenciones fiscales.
La precisión es importante para el comercio, los ciudadanos en general, la industria y muy especialmente para los inversionistas, que deben contar con estabilidad en las reglas de juego.
Constituye, además, una postura razonable, porque tocar el aparato impositivo nuevamente, luego de haberlo modificado en tres ocasiones en los últimos seis años, sería preocupante, quizás contraproducente.
Ahora es de esperar que la realidad de los hechos posteriores refrende el tranquilizador mensaje, para que sus efectos no sean tan solo de alcance efímero.
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