El tema de la venta del 49 por ciento de las acciones de la Refinería Dominicana de Petróleo a Venezuela ha vuelto al debate, y al parecer con un carácter definitivo.
El canciller venezolano Nicolás Maduro anunció que su gobierno mantiene el interés en la negociación, y horas después el ministro de Hacienda, Vicente Bengoa, adelantó que el presidente Leonel Fernández viajará a Caracas el próximo día 19, a firmar el acuerdo.
Por lo visto, el impasse, cuya causa nunca se divulgó oficialmente y que más bien se trató de ignorar o de desmentir, quedó resuelto y las diferencias, si las hubo, quedaron zanjadas.
Una vez concluida la transacción, que involucrará unos 130 millones de dólares, la estratégica Refinería de Petróleo será propiedad compartida de los estados dominicano y venezolano, en proporción de 51 y 49 por ciento.
Del convenio se espera que al ser Venezuela un gran productor de petróleo, la República Dominicana logre un suministro garantizado de combustibles, por lo menos en un ambiente normal, sin la incursión de conflictos o mal entendidos como el que paralizó la materialización del acuerdo, que debió haber sido finiquitado desde mediados del año pasado.
Es de esperar que luego de salvadas las aparentes diferencias, el acuerdo, cuya negociación original no partió de la parte dominicana, sea definitivamente finalizado, y que la Refinería de Petróleo sea objeto de las ampliaciones y modernización que demandan las actuales necesidades de la República Dominicana.
Se concibe un acuerdo accionario del Estado dominicano con un socio particular, en este caso un gobierno extranjero, por el interés en transformar la Refinería, que actualmente más que una industria de crudo, es una importadora de combustibles procesados.
En consecuencia, las críticas y objeciones a la venta, que se iniciaron tan pronto trascendieron los primeros detalles del acuerdo preliminar, podrán continuar como en cualquier otro tema relevante, pero tendrán únicamente un carácter académico, porque estamos ya frente a un hecho virtualmente consumado.
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