Ariesgo de parecer necios, pero en aras de la sensatez y del equilibrio que permite prevenir tragedias y salvar vidas, en este largo feriado de la Semana Santa que se inicia hoy hacemos un llamado a la moderación y a un disfrute sano y seguro en el ambiente familiar.
Es en esta esfera de vínculos afectivos y de amistad estrecha y sincera donde tienen mayor sentido períodos de tan honda significación espiritual que se han mantenido a pesar de la pérdida de valores esenciales en la sociedad.
Aunque esta y otras fechas religiosas son acompañadas de diversiones en balnearios, donde la sobriedad no es precisamente una de las características, la gente debe entender la necesidad de preservar la integridad propia y la de los demás.
La ingesta excesiva de bebidas tiende a alterar los ánimos y es frecuentemente el elemento desencadenante de trifulcas en que algunos mueren y otros resultan heridos, en un período donde debería prevalecer la confraternidad y la reflexión.
Tampoco resulta ocioso unirse al llamado que hacen las autoridades, particularmente la AMET para que choferes, conductores y motociclistas sean aun mucho más cuidadosos, evitando excesos de velocidad y giros imprudentes.
Las restricciones para el tránsito de vehículos pesados durante la festividad es una medida pertinente, pues permite mantener las autopistas más despejadas y mejorar el ritmo vehicular, pero los choferes de autobuses deberán poner de su parte y desplazarse a velocidades moderadas.
Los programas de vigilancia y supervisión del tránsito en calles y carreteras, que en estos días se aplican con mayor intensidad, deben ser respetados con estricta rigurosidad, pues están llamados a evitar hechos trágicos.
Asimismo, se impone seguir las orientaciones de los miles de brigadistas y voluntarios de la Defensa Civil que realizan una meritoria labor, mientras otros ciudadanos disfrutan a sus anchas, en ocasiones sin advertir las consecuencias negativas de actuaciones irresponsables y desaprensivas.
Es de esperar, pues, que la moderación y el amor a los demás se imponga por encima de cualquier irrefrenable ansia festiva.
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