El pasado viernes este diario se ocupó de publicar un reportaje en el que se exponían las condiciones en que estudiaban 116 niños en Yabanal, entre Puñal y La Vega: una rancheta de cana y un ambiente totalmente impropio para que los menores se capaciten y los docentes trabajen.
Estaban alojados en esa enramada porque el plantel que corresponde a su escuela se encuentra a medio construir, a pesar de que la edificación se inició en el año 2004. No obstante, alumnos y maestros decidieron abandonar la enramada y realizar sus labores en la obra en construcción, y allí están desde el pasado viernes.
Cuando salió la publicación, que otros medios también se ocuparon de reseñar, el Ministerio de Educación tomó nota de inmediato y dispuso medidas para que se concluya cuanto antes la construcción para que los alumnos y profesores dispongan de un lugar apropiado para estudiar en condiciones dignas.
Al informar que un nuevo personal se ocupará de concluir los trabajos del plantel, el ministro de Educación, Melanio Paredes, ha asegurado que la obra tiene que estar terminada en breve plazo y como parte de su interés por solucionar este caso, personalmente irá mañana miércoles a supervisar el cumplimiento de su instrucción.
Para nosotros es de suma satisfacción la respuesta inmediata dada por Paredes ante una situación realmente lastimosa como es esto de que quienes estudian e instruyen tengan que hacerlo en condiciones tan precarias.
Corresponde ahora que el personal que tiene a su cargo la conclusión de la obra, lo haga rápido y bien, porque nada es más urgente que dotar de las mejores condiciones a las escuelas del país, como, innegablemente, se ha hecho en casi todos los municipios, aunque queden decenas de casos como el de Yabanal.
La experiencia de alumnos y profesores de hacer sentir su malestar por las condiciones en que se imparte docencia debe ahora ir acompañada de una vigilancia ciudadana, una especie de auditoría social, para que la calidad de la obra sea óptima.
Posterior a la entrega de su nuevo plantel, la comunidad educativa de Yabanal debe valorarlo, cuidarlo y protegerlo, porque ellos más que nadie saben lo que es no disponer de un lugar confortable para aprender y enseñar.
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