El presidente Leonel Fernández no merece el trato que le está dando el gobierno de Venezuela a propósito de las gestiones, totalmente desinteresadas, y en atención a una resolución del Grupo Río, para zanjar las diferencias que han afectado las relaciones diplomáticas y comerciales de esa nación con su vecina Colombia.
El gobernante dominicano ha probado ser un hombre abierto en sus relaciones con los Estados y un amigo leal del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, coronel Hugo Chávez.
Con suficientes demostraciones de solidaridad y buen trato de Fernández hacia Chávez, es inaceptable para los dominicanos que el gobernante sudamericano adopte una actitud de ignorar al jefe del Estado y en cambio su gobierno filtre a la prensa, burlándose del protocolo entre dos naciones bien relacionadas, su “disgusto y molestia” por las gestiones, totalmente conocidas y aprobadas por los presidentes que se dieron cita en Cancún, México, durante la Cumbre del Grupo Río.
Las motivaciones de fondo que puede tener Chávez para actuar en forma poco considerada frente a Fernández no las sabemos a ciencia cierta, pero de lo que estamos seguros es de que no puede fundamentarlas en un acto de deslealtad ni en un interés particular del mandatario dominicano, pero tampoco de la República Dominicana.
El comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores dominicano, emitido el martes luego de una reunión de más de dos horas del canciller Carlos Morales Troncoso con el presidente Fernández, es un acto más que demuestra que República Dominicana, con su presidente a la cabeza, desea una relación armoniosa con Venezuela.
Lo que se espera ahora, y no somos nosotros quienes tenemos que dudar que así sea, es que desde el escritorio de Chávez salga una declaración directa, expedita, consecuente y respetuosa, hacia el presidente Fernández, hacia la nación dominicana, que no merecen, ni el uno ni la otra, un trato poco considerado y cortés.
República Dominicana necesita y quiere las relaciones y la solidaridad recíproca con Venezuela, pero el gobierno de esa nación no puede pretender hacerle pagar un precio tan alto en irrespeto, porque jamás será aceptado.
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