Durante décadas, la producción y comercialización de café fue una de las actividades más extensivas y en la que se empleaba una cantidad considerable de mano de obra.
Era, después de la caña de azúcar, el principal producto de exportación proveniente del agro dominicano.
Los impuestos, el incremento de los costos de producción y el deterioro de los precios, entre otros factores, colocaron a los caficultores en una condición deprimente.
Oleadas de familias salieron de las zonas rurales y se colocaron en la periferia de las ciudades, dejando escasa mano de obra calificada en el campo y creando demandas de empleo y servicios que al no poderlos suplir la economía, el resultado fue el crecimiento de cinturones de miseria y delincuencia.
Entre dificultades y en lucha por la supervivencia, ahí están los caficultores organizados tratando de mantener la producción y por mejorar las condiciones de vida en el campo. La Confederación Cafetalera Dominicana (Concafed) estima que el sector pagó tantos impuestos en el pasado, que se siente con derecho de reclamar al Estado que prepare un programa de inversión sostenida de 250 millones de pesos por año para recuperar el sector y volver a hacer de ese producto un generador de empleos y de divisas.
Otro argumento de los caficultores -y es razonable- es que el fomento de la siembra de este producto contribuye a mejorar la cobertura boscosa de las montañas, ahora muy deterioradas por el conuquismo y el corte de árboles para madera y carbón.
Incentivar la siembra de café en las montañas también ayuda a detener la erosión, que ya sabemos que es el principal factor para el deterioro de las presas hidroeléctricas y para provocar las inundaciones que con tanta frecuencia afectan los litorales del Sur, el Nordeste y la Línea Noroeste.
Todo lo que contribuya a incorporar tierras a la producción y brazos a la ocupación, merece el apoyo del Estado, porque con toda seguridad esa labor va a dinamizar el comercio, la actividad financiera y la calidad de vida de los productores agropecuarios y sus familias.
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