La continuación del diálogo entre las autoridades y el Colegio Médico Dominicano (CMD) para consensuar un aumento salarial para este importante sector laboral debe ser aplaudida por la sociedad en su conjunto, ya que esto abre las puertas a un posible entendimiento entre las partes que culmine con una salida satisfactoria para todos, principalmente para los que acuden a los hospitales que por lo regular son los que resultan más afectados en el conflicto.
Las huelgas, como recurso para el reclamo de reivindicaciones, deben ser asunto del pasado, y en lo adelante se debe trillar un camino civilizado que conduzca a un mejor futuro para los galenos, que ciertamente son merecedores de una retribución más acorde al servicio que brindan y a las exigencias actuales.
El Caribe saluda la conciliación que, con la mediación de monseñor Agripino Núñez Collado, ha acercado al gremio y al Gobierno, en la persona del vicepresidente de la República, doctor Rafael Alburquerque.
Hay que reconocer que en momentos en que se creía perdida toda posibilidad de solución al alza de sueldos para los profesionales de la salud, el vicemandatario, un experto en asuntos laborales, demostró su alto nivel de tolerancia y ha buscado un equilibrio, a fin de satisfacer las demandas de los médicos.
En su propuesta, el CMD aspira a un salario base de 58 mil pesos, lo cual fue hecho saber a las autoridades, pero lo más importante es que siga el proceso de diálogo reiniciado, que se habiliten vías de entendimiento que posibiliten una salida que ponga fin a este largo episodio de lucha gremial.
Sin embargo, hay que evitar por todos los medios que se caiga nuevamente en un vacío; las partes deben comprender que un acuerdo sólo se hará realidad cuando ambas estén dispuestas a ceder.
En dos semanas galenos y autoridades se volverán a reunir, y en este encuentro debe primar la armonía para que sea productivo y se logre un convenio factible, conforme a la situación que vive el país.
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