La crisis en el suministro energético, además de ser un elemento de trastorno para las actividades domésticas, laborales y productivas, amenaza ahora con tener repercusiones en la educación, ya que por los apagones se contempla la posibilidad de convertir las escuelas nocturnas en vespertinas.
El Ministerio de Educación debería ponderar con mucha serenidad este proyecto antes de aplicarlo, en vista de que podría perjudicar la formación primaria y secundaria de los adultos que por sus obligaciones laborales y sus responsabilidades familiares no pueden asistir a las aulas en tandas matutinas o vespertinas.
Antes de cualquier cambio sería conveniente recabar la opinión de los alumnos y profesores involucrados directamente en la educación nocturna, para determinar si consideran ese plan una solución aceptable para el problema que ahora provocan los apagones.
Aunque se suscita mucha hipersensibilidad cada vez que la problemática energética es tratada informativa y editorialmente por los medios de comunicación, lo cierto es que ignorar o minimizar su dimensión constituiría un grave acto de irresponsabilidad.
Al final de la década del noventa, El Caribe realizó una serie de reportajes sobre cómo afectaban los apagones las labores de las escuelas nocturnas y de los hospitales. Desde entonces quedó clara la pérdida de docencia por los apagones y el elevado gasto de combustibles donde había plantas de emergencia.
En esa ocasión este diario editorializó pidiendo a la entonces Corporación Dominicana de Electricidad (CDE) que dotara de doble circuito a todos los hospitales y las escuelas públicas. La solicitud fue acogida y tuvo buenos resultados.
Ahora los circuitos 24 horas constituyen el equivalente del 40 por ciento de los usuarios de energía eléctrica y eso sucede en una época en que el gobierno destina más fondos públicos a subsidiar la producción y comercialización de energía que a la misma educación, por lo que no sería mucho pedir que las escuelas tengan electricidad 24 horas para fortalecer el objetivo de contar con una población cada vez más instruida.
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