Los tres principales partidos políticos del país ya han seleccionado la mayor parte de sus candidaturas legislativas y municipales para las próximas elecciones.
El hecho de que las autoridades que se elijan el 16 de mayo próximo finalizarán su período seis años después como parte de una reforma que busca unificar las elecciones municipales y legislativas con las presidenciales, motivó una competencia particularmente intensa.
Escogidos los candidatos y abierta ya la campaña luego de la proclama de la Junta Central Electoral, lo que corresponde ahora es que todos los participantes, los candidatos y sus seguidores asuman un comportamiento cívico en la contienda.
No hay razón para que en la lucha por una senaduría, diputación, sindicatura o alcaldía, lo que debe ser una confrontación de ideas se convierta en reyertas callejeras con saldo de muertes y heridas.
Convertir la campaña en una competencia de papeletas con las que se compran votos y hasta candidatos, reflejaría el surgimiento de un poder no representativo de la voluntad popular, aunque sea legítimo, que no augura un clima de paz y progreso para la nación.
Los ciudadanos queremos que quienes aspiran a representarnos en el Congreso Nacional o en los cabildos por un período de seis años, nos digan con toda claridad cuáles son sus planes para resolver los principales problemas y qué leyes se proponen impulsar para mejorar la calidad de vida.
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