Una nueva oleada de apagones mantiene en un estado de irritación y, consecuentemente de trastorno en actividades vitales, en diferentes poblaciones del país, sin que hasta ahora se vislumbre una solución a corto plazo.
La Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) debe hablar con claridad para que la ciudadanía sepa a ciencia cierta si son ocasionados por anomalías o como resultado de presiones financieras de los generadores.
Independientemente de los motivos, lo relevante e ineludible por las consecuencias, es que los cortes energéticos, largos y odiosos, se producen cada vez con mayor frecuencia.
Las suspensiones energéticas no se limitan ya a la capital, aunque aquí los efectos son estremecedores en algunas zonas, sino que abarcan poblaciones del Norte, del Sur y del Este del país, donde la gente está al grito.
El panorama es sumamente preocupante porque un sinnúmero de plantas y de sistemas están fuera de servicio, mientras otros operan por debajo de su capacidad, alegadamente por falta de combustible.
La pesadilla de los apagones, de la que casi no se hablaba en los últimos tiempos porque prácticamente había desaparecido, ha resurgido con fuerza y la impresión es de que no se trata tan solo de un brote episódico.
En diferentes zonas de la ciudad, incluso en áreas de las denominadas de 24 horas de energía, el suministro es interrumpido a diario durante largos períodos, lo que genera trastornos e irritación en la población.
Los usuarios no han recibido hasta ahora una explicación precisa y convincente sobre las causas de estas suspensiones y existe creciente incertidumbre porque se desconoce hasta cuándo tendrá que soportarlas.
Como es bien sabido, además de las molestias, los apagones perturban el normal desarrollo de las actividades productivas e incrementan costos operacionales y de producción, ya que fábricas y comercios tienen que utilizar plantas de emergencia que consumen mucho combustible.
Un país no puede avanzar eficazmente en su desarrollo mientras tenga un sistema energético inestable y sujeto a tantos vaivenes.
Comentarios (2)
Las fuerzas vivas de la nación deben declarar este asunto de emergencia nacional, ante la presión que sufre la economía de poseer energia por la tragedia haitiana..