La pesadilla de los apagones, de la que casi no se hablaba en los últimos tiempos porque prácticamente había desaparecido, ha resurgido con fuerza y la impresión es de que no se trata tan solo de un brote episódico.
En diferentes zonas de la ciudad, incluso en áreas de las denominadas de 24 horas de energía, el suministro es interrumpido a diario durante largos períodos, lo que genera trastornos e irritación en la población.
Los usuarios no han recibido hasta ahora una explicación precisa y convincente sobre las causas de estas suspensiones y existe creciente incertidumbre porque se desconoce hasta cuándo tendrán que soportarlas.
La situación ha llegado al extremo de afectar las labores en el Palacio Nacional, donde un apagón obligó a la Primera Dama, Margarita Cedeño de Fernández, a terminar antes del tiempo previsto un acto que encabezaba.
Sobre esa falla en particular, la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) ha explicado que fue provocada por una “perturbación” en las líneas de transmisión Palamara- Hainamosa.
La ciudadanía necesita conocer un diagnóstico más a fondo sobre la causa de los apagones que no se limite a frases o expresiones que poco aportan para un cabal conocimiento de la magnitud del problema.
Por ejemplo, sería conveniente que la CDEEE rinda un informe sobre la situación general del sistema de transmisión de energía del país, cuya fragilidad podría ser una fuente desencadenante de anomalías periódicas.
Además, es bien conocido que conjuntamente con las innumerables molestias, los apagones producen pérdidas de tiempo, entaponamientos, mayor consumo de combustibles y atrasos en las labores productivas. Un país que necesita avanzar en su desarrollo y modernidad no puede estar expuesto de tiempo en tiempo al resurgimiento de este torbellino.
En consecuencia, se requieren informaciones claras y oportunas que brinden orientación, para que la gente sepa al menos a qué atenerse, porque cuando son insuficientes o poco satisfactorias solo generan mayor grado de angustia e impotencia.
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