Los Leones del Escogido acaban de reinsertarse, junto a su fanaticada, en el sendero del triunfo que hace 18 años perdieron con una labor que merece encomios de todo tipo, principalmente por el carácter demostrado por la tropa que ayer partió a defender los colores patrios en la Serie del Caribe en Isla Margarita, Venezuela.
La tropa roja batalló con clase y gallardía para reponerse de una desventaja 4-3 en la Serie Final ante unos Gigantes del Cibao que fueron dignos rivales, en una fase por el campeonato que quedará marcada como una de las más competitivas en la historia de la pelota invernal dominicana.
Felicidades a sus directivos, encabezados por las familias Bonetti, Najri y Viccini, a los jugadores, la dirigencia y, en especial, a Moisés Alou, quien en el torneo dedicado a su padre y tíos, los inmensos Felipe, Mateo y Jesús, puso su cuota para restaurar el orgullo escarlata.
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