El natalicio de Juan Pablo Duarte, padre fundador de nuestra nacionalidad, debería ser una fecha propicia para que los dirigentes políticos, funcionarios, empresarios y la sociedad civil en general reflexionen sobre los verdaderos fundamentos de nuestra razón de ser como país soberano.
El ejemplo de amor y entrega sin límite ni condiciones a la patria y a la nacionalidad dominicana debe ser emulado por las presentes y futuras generaciones como un estandarte de dignidad y moralidad.
Su desinterés en la búsqueda de títulos y beneficios materiales, sin pasar factura por la contribución prestada a la causa nacional, debe servir de guía a una nueva generación de políticos y de funcionarios para que desarrollen una verdadera vocación de servicio público.
La ocasión es también oportuna para recordar algunos de los pensamientos del patricio en el ideario que nos legó y que a pesar del tiempo transcurrido tienen incluso aplicación en situaciones del presente en la vida nacional: El crimen no prescribe ni queda jamás impune.
El buen dominicano tiene hambre y sed de justicia ha largo tiempo, y si el mundo se la negase, Dios que es la Suma Bondad, sabrá hacérsela cumplida y no muy dilatado; entonces, ¡ay! de los que tuvieron oídos para oír y no oyeron, de los que tuvieron ojos para ver y no vieron.... ¡la Eternidad de nuestra idea! Porque ellos habrán de oír y habrán de ver entonces lo que no hubieran querido oír ni ver jamás.
Trabajemos por y para la patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos. Trabajemos, trabajemos sin descansar, no hay que perder la fe en Dios, en la Justicia de nuestra causa y en nuestros propios brazos.
Vivir sin patria es lo mismo que vivir sin Honor. Los enemigos de la Patria, por consiguiente nuestros, están muy acordes en estas ideas: destruir la nacionalidad aunque para ello sea preciso aniquilar a la nación entera.
El ejemplo duartiano y su predicamento tienen que ser difundidos con mayor sentido e intensidad, principalmente en la juventud dominicana y no solo en su fecha natalicia.
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