Estados Unidos y ciudadanos de todas las latitudes que valoran las buenas causas sociales fueron conmovidos ayer por la muerte del legendario legislador Ted Kennedy, quien se distinguió por su lucha incansable por el progreso rumbo a la justicia, la igualdad y las oportunidades para todos.
“Para su familia era un guardián; para los Estados Unidos era el defensor de un sueño”.
Con esas emotivas palabras el presidente Barack Obama tocó los corazones de sus compatriotas y rindió postrer tributo al último gran Kennedy, mientras el mundo político estadounidense lamentaba la muerte del hermano sobreviviente de la dinastía política que más influyó en la historia reciente de ese país.
En un mensaje de condolencias en representación del pueblo dominicano, el presidente Leonel Fernández dijo que se ha apagado una brillante luz que luchó por la igualdad y la solidaridad.
Kennedy tuvo el gran mérito de haber sido en el cuerpo legislativo de Washington, durante más de 50 años, un gran propulsor de causas liberales, entre las que figuran el mayor acceso a los sistemas de salud, la lucha contra la pobreza y los derechos de los inmigrantes y de las minorías.
La muerte del único patriarca sobreviviente de la familia Kennedy marcó el fin de un capítulo en la grandiosa y trágica historia de esa dinastía política, puesto que era hermano de John F. Kennedy, el presidente norteamericano asesinado en Dallas en 1963, y de Robert Kennedy, que fue secretario de Justicia y quien también murió a tiros en 1968.
Entre sus muchas lecciones al mundo político dominado, a veces por ambiciones irrefrenables, figura lo que muchos consideran su mensaje más trascendente cuando, al abandonar la campaña en la búsqueda de la presidencia, dijo que seguiría abrazando, con esperanza viva y un sueño que jamás moriría, la causa en favor de los ancianos, de los niños y de los discapacitados.
Estados Unidos ha perdido a un gran hombre que usó su estatura política para promover proyectos de ley contra la guerra, los abusos y todo lo que consideraba injusto. Paz a sus restos.
Comentarios (0)