Desde el punto de vista económico el 2009 fue un año plagado de dificultades en muchos aspectos resultado de la problemática mundial y en otros como efecto de nuestros propios errores y los excesos cometidos en el 2008.
El proceso vivido nos deja muchas lecciones, una de ellas es la importancia del turismo y la capacidad de resistencia que ha mostrado este sector para mantenerse a pesar de la tormenta económica internacional y sus efectos devastadores en la mayoría de nuestros principales mercados.
Esto lo demuestra el hecho de que los indicadores principales del año que ha terminado serán muy parecidos a los del 2008.
Motivados por esta experiencia y por la decisión del presidente Leonel Fernández declarando el 2010 como el año de la recuperación económica, el momento es quizás oportuno para sugerir que se redoble la atención y fortalezca la actividad turística.
Asimismo, centrarse en los asuntos fundamentales de la agenda que ya existe para consolidar las zonas, con particular atención a los servicios básicos y al mantenimiento de la infraestructura.
Otra acción impostergable es dedicar recursos para continuar a toda marcha las obras iniciadas como calles, carreteras, acueductos y plantas de tratamiento, además de incluirlas todas en un exhaustivo inventario.
También es necesario enfrentar de manera decidida la notoria arrabalización que existe e iniciar de manera firme la aplicación de los planes de ordenamiento y saneamiento diseñados para las diferentes zonas turísticas.
Aunque es indudable que el sector privado necesita hacer también sus propios aportes y esfuerzos, el impulso decisivo en las citadas áreas no será posible sin el concurso decidido del Gobierno.
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