Admirable que el papa Benedicto XVI, a pocas horas de una agresión física, continuara desarrollando su labor pastoral, en la cual lleva un mensaje de aliento, orientación y esperanza a la humanidad ávida de palabras que le señalen la ruta a seguir ante tantos problemas y conflictos que le aquejan.
No es la primera vez que es víctima de incidentes de este tipo desde que inició su pontificado en abril de 2005, ya que, según el Vaticano, la mujer "aparentemente desequilibrada" que se abalanzó sobre él lo había intentado el año pasado; así como el 6 de junio de 2007, un joven alemán de 27 años, también descrito como "desequilibrado", intentó saltar al papa móvil en la plaza San Pedro, lo que fue impedido por las fuerzas de seguridad, y el prelado continuó sus actividades.
Cual Jesús, el Pontífice sostuvo un encuentro con niños, como si también dijera dejadlos venir a mí y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de los cielos.
Y es que precisamente el mundo católico celebraba la fiesta de La Sagrada Familia de Nazaret, donde la homilía del santo padre estaba dirigida al principal núcleo de la sociedad, que hoy en día es objeto de preocupación por la pérdida de valores morales y espirituales, lo cual se refleja en la colectividad.
Benedicto XVI abogó por la defensa de la familia, que consideró la mejor escuela, donde se aprenden las cualidades que dignifican a la persona y hacen grandes a los pueblos.
En momentos en que se promueven las uniones homosexuales, hablando en español, el pastor universal resaltó la importancia de preservar la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, en la cual se practique el respeto mutuo y la comprensión recíproca.
Este llamado del Papa debe ser acogido por la comunidad dominicana y estimular la unidad de la familia, para evitar males mayores antes de que sea demasiado tarde y hayamos perdido este tesoro tan preciado.
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