Apesar de algunos precedentes negativos del pasado, la República Dominicana no puede permitir que se reediten prácticas para convertir al país en receptor de productos que son rechazados en otros destinos.
Si por alguna circunstancia valedera, que puede estar relacionada con razones fitosanitarias o medioambientales, una sustancia, artículo o alimento es objeto de dudas o cuestionamiento, aquí no se le puede autorizar la entrada.
Por lo menos esto es lo que razonablemente se espera que ocurra siempre si las autoridades velan eficientemente por resguardar la salud y la protección de la población.
En este sentido, hay que reconocer la forma responsable en que ha actuado la Secretaría de Agricultura al negarse a autorizar que entre al país un contenedor con una carga de pasta de tomate que fue rechazada en Cuba.
Algún buen argumento habrán tenido las autoridades de esa isla para impedir que esos productos fueran descargados en su territorio y consumidos por su gente.
El país no puede ser convertido en un vertedero y se requiere de una vigilancia permanente para impedir cualquier travesura o irregularidad.
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