La semana recién pasada hubo señales importantes desde las altas esferas de los Estados Unidos, la región centroamericana y la República Dominicana del interés que reviste el reforzamiento de la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.
Una de esas señales fue la aprobación a unanimidad por la Cámara de Representantes del Congreso estadounidense de una comisión independiente sobre política para combatir las drogas en el hemisferio occidental, teniendo en cuenta tanto la oferta como la demanda.
Esto coincidió con la presencia en la República Dominicana del jefe del Comando Sur de Estados Unidos, general Douglas Fraser, y el teniente general del Ejército de ese país, subcomandante Ken Keen.
Los altos oficiales del Comando Sur junto a sus colegas de 17 países del Caribe analizaron en el país estrategias de trabajo conjunto para enfrentar el tráfico de drogas, personas y armas en esta zona, lo que evidencia la preocupación que hay sobre el tema en el hemisferio.
La situación obliga a fortalecer el combate antidrogas en el Caribe, porque es una ruta utilizada por criminales narcotraficantes que se enfocan principalmente hacia el mercado estadounidense.
A través del programa Amistad Duradera la República Dominicana ha recibido sistemas de comunicación y lanchas interceptoras de alta velocidad, pero aun se necesitan más recursos porque el desafío del narco es muy poderoso.
Pero el Gobierno dominicano no se ha sentado a esperar la ayuda estadounidense y la semana pasada recibió los primeros dos aviones Súper Tucano que vienen a reforzar la vigilancia del espacio aéreo nacional, mientras el Ministerio Público, la Policía y Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) se mantienen en acción.
Pero es de esperar que, además de estas señales, el combate sea firme y sostenido contra los cárteles que usan el país como tránsito y que dejan aquí una infernal huella de drogadicción, crímenes y ajustes de cuentas.
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