Las fichas constituyen odiosas fórmulas, pero más despreciables que ellas son ciertas prácticas como el robo de la energía eléctrica.
El que no quiera aparecer en uno de estos enojosos expedientes, simplemente tiene que desechar cualquier posibilidad de una acción fraudulenta.
Es de esperarse que el procedimiento mida a todos los usuarios con la misma vara y que no haya inclusiones indebidas ni exclusiones selectivas.
El procurador general adjunto para el Sistema Energético tiene por delante una tremebunda tarea.
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