Hay una fórmula inequívoca de establecer cuándo los homenajes son, además de merecidos, un reflejo fiel de un sentimiento ampliamente compartido por diferentes sectores de la sociedad.
Cuando sectores que tienen naturales discrepancias y visiones sobre un sinnúmero de temas se sienten representados en un reconocimiento es porque la persona distinguida es un auténtico valor nacional.
Esa es la expresión des regocijo que ha despertado el homenaje que el presidente Leonel Fernández ofreció al humorista y productor de televisión Freddy Beras Goico, al otorgarle la condecoración de la Orden de Duarte, Sánchez y Mella, en el grado de Gran Oficial.
Se trata, no hay duda, de un galardón muy bien ganado por una larga trayectoria de aportes al país desde los medios de comunicación, donde ha sido un símbolo de compromiso social y a favor de la promoción de los valores nacionales.
Como dijera Fernández en el emotivo acto de condecoración, había razones múltiples para otorgar a Freddy tal distinción por ser un destacado artista de la televisión y del teatro, un gran humorista y, sobre todo, un ciudadano ejemplar comprometido con las mejores causas nacionales.
Freddy es, además, un ejemplo de constancia en el trabajo creativo, algo que debemos fomentar, a fin de impulsar, apoyados en principios sólidos, el desarrollo humano y material necesario para vencer nuestras dificultades presentes y futuras.
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