La vía del diálogo sobre bases serias, de respeto y con un enfoque proactivo, nunca debe descartarse, aun en circunstancias en que existan antecedentes fallidos como ha acontecido en las negociaciones con los médicos que demandan un aumento salarial.
Por eso nos luce provechosa la nueva invitación que el secretario de Salud Pública, Bautista Rojas Gómez, acaba de hacer y la actitud al parecer receptiva del presidente del gremio, Waldo Ariel Suero, aunque adujo que no ha sido formalmente convocado.
Esta nueva posibilidad de acercamiento y distensión, en medio de una radicalización de la huelga médica en los hospitales, ha sido favorecida por sugerencias formuladas por monseñor Agripino Núñez Collado y el nuncio de Su Santidad, Josef Wesolowski.
Sin embargo, para propiciar una atmósfera más adecuada para el diálogo, el Colegio Médico Dominicano debería suspender los paros, a la espera de los resultados que puedan obtenerse.
Aunque estos paros son contraproducentes, por cuanto afectan a los pacientes pobres que acuden a los hospitales, hay que entender la renuencia de los médicos a desistir de tal procedimiento, porque es el único medio de lucha con que cuentan.
Para que se pueda llegar a una solución sobre bases concretas, las partes deberán ceder en algunos de los planteamientos que hasta ahora han mantenido de forma invariable.
Por ejemplo, Salud Pública está totalmente opuesta a lo que define como un aumento horizontal y propone, en cambio, un reajuste en base a dos leyes que establecen incentivos, de acuerdo al cumplimiento de horarios, con estándares de tareas y objetivos.
Los médicos, por su parte, no admiten condicionamiento alguno porque consideran que el alza salarial debe producirse en beneficio de todos los galenos y sin mayores requerimientos.
Si se acepta como válida y atendible una explicación que hizo recientemente Rojas Gómez sobre los incentivos, los médicos están desaprovechando una oportunidad de tener buenos ingresos en base a rendimiento.
En medio de este diferendo debe oírse la voz impotente de los indefensos pobres que sufren las consecuencias de una huelga médica que no parece tener fin.
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