Alguien debe recordarle al hermano Gabriel Mercedes que lo último que se ve del ser humano tiene un valor de tanto peso como lo ejecutado anteriormente y cuidado si posee la capacidad de borrar más de lo que se cree.
La más reciente memoria del medallista de plata olímpico fue su derrota ante César Martínez, quien sale de la nada para ganarle dos veces al Monstruo de Monte Plata.
Primero, felicito a César y le motivó para que continúe trabajando en aras de mantener el puesto en la selección nacional de taekwondo que en estos momentos posee tras haber vencido a Mercedes.
Después del encomio, no creo que la mejor actitud de Mercedes es la de soslayar lo que le acaba de suceder. ¿Qué gana con proyectarse hacia unos Juegos Olímpicos del año entrante en Londres, cuando en verdad necesita afinar un presente que bien le puede colocar en el pasado si no prioriza su agenda?
Necesita reconocer y asumir que falló recientemente, porque a Londres 2012 sólo se llega por la vía de eliminar a combatientes con al menos igual calidad que Martínez.
El paso del tiempo exige más del atleta, le induce a un régimen de entrenamiento más riguroso. Más años es igual a más horas para ponerse en forma y a menos días que perder en actividades extracurriculares.
Gaby no puede permitir repeticiones de su escena más reciente. Es un modelo a seguir y un ejemplo a superación que debe dar el todo por el todo en lo que podría ser el crepúsculo de su glorioso paso por los deportes de combate.
Fájese campeón. Supere el óbice y encamínese a Londres como los grandes, que cuando deciden poner la “z” en sus carreras no tienen nada de qué arrepentirse.
Apunte esto. Mike Bibby firmó oficialmente ayer con los Heat de Miami…Leo Messi volvió a ser el héroe para el Barcelona…La Pulga, como le dicen, es el dueño del “play” en el fútbol…A Hugo López Morrobel, que ayer no se lo pude decir: “Bendición papá”.
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