Si existe un momento en el que la imagen de un atleta puede verse seriamente deteriorada, es precisamente cuando tiene que negociar un contrato.
Y si el mismo puede romper parámetros, mayor cuidado debe tener el personaje de turno.
En este caso, me refiero al señor Alberto Pujols.
Ya al dominicano comenzaron a soltarle dardos: que está pidiendo un contrato por 10 años (supuestamente 300 millones de dólares), que su postura es cerrada y ha impuesto fecha tope para negociar y una retahíla de datos obviamente fugados por partes muy interesadas para tratar de ganar la batalla en la opinión pública.
Siempre habrá bombardeos y aquellos que se aprovechan de estas situaciones para hacer de las suyas. Independientemente de eso, no creo que sea pertinente acomodar esas intenciones de corte avieso con pasos muy torpes y pocos prudentes.
De nada le sirve a Pujols decir que cuando se reporte no hablará del tema de su contrato. Eso es un absurdo. Tampoco le dará resultados aferrarse a crear un ambiente tenso porque con demasiadas cosas tendrá que lidiar desde febrero hasta que firme.
Eso no es verdad que a la prensa norteamericana jugador alguno le trazará pautas. Todos los días le preguntarán sobre el tema hasta que “explote”. El primera base de los Cardenales será noticia y podrá correr en algunos momentos, pero jamás se escapará de esa cacería.
Por el contrario, si ofrece una conferencia de prensa y habla al respecto, la carga será menor y al menos dejará claro que el único villano en este proceso no es él, ya que a los Cardenales hay que preguntarles por qué han durado tanto para pagarle al mejor pelotero del negocio lo que se merece.
Apunte esto. Nada agradable para la parcela de los Yankees que CC Sabathia contemple terminar su contrato después de esta campaña…El campo de entrenamiento de los Filis estuvo repleto de reporteros…Con ese pitcheo de lujo no digo yo…
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)