La Serie del Caribe está llamada a revisarse en un ángulo de 180 grados y a la mayor brevedad posible, porque a leguas se colige que ha tocado fondo.
Hace tiempo que no se disfruta de un buen juego ni de figuras de peso en las diferentes selecciones, lo que es un resultado directo del estrangulamiento que le ha aplicado la Major League Baseball al una vez considerado “Clásico del Caribe”.
Si bien es cierto que el acuerdo invernal (Winter League Agreement en inglés) golpea fuerte a todo lo que es pelota en el Caribe de octubre en adelante, tampoco los organizadores de la Serie del Caribe se han preocupado por enfrentar esas dificultades con innovaciones y respuestas de avance inmediato.
Los reglamentos del torneo están ubicados entre los ancestral y lo anodino. ¿Cómo es posible que si hay un cuádruple empate sea la relación de carreras a favor y en contra lo que decida cuáles equipos avanzan al partido decisivo?
¿Dónde se usa ese sistema de eliminar conjuntos por puntos o carreras cuando los ideal sería que se resuelva en el terreno?
Si hay cuatro equipos empatados, deben celebrarse dos partidos extras y los ganadores van a la final. Inclusive, me parece que es un aliciente perfecto para el fanático, amén de que es lo justo, lo ideal.
Por suerte que la victoria de México a primera hora en la jornada de ayer evitó un papelazo de marca mayor, en una justa que no resiste más desaciertos.
Y ni hablar de ese arbitraje, porque la verdad es que nos han hecho recordar a “La Carabina de Ambrosio” y al “Show de los Muppets”.
Apunte esto. Michael Young le pidió a los Vigilantes de Texas que lo cambie…Demasiado aguantó el decente de Young, a quien lo han movido de posición como si fuese el mueble más feo de la casa y para colmo poco respeto que le han mostrado en las últimas semanas…La victoria de México eliminó ayer a Venezuela y a República Dominicana de la Serie del Caribe…
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