Los equipos invernales y la propia liga como entidad rectora deberían ponerle coto a una serie de situaciones que simplemente van en detrimento del espectáculo por el que miles de fanáticos pagan.
Es increíble, hasta insospechado me atrevo a decir, el nivel de confraternización que existe entre los peloteros de los diferentes clubes, en una clara violación al espíritu del juego que en sus reglas no admite camaradería.
Mientras usted está en las líneas de cal, existe un elemento que debe predominar: la rivalidad. La competencia es el aliciente por excelencia para motivar a los seguidores de cualquier deporte a que gasten su dinero.
No es que se mude un campo de batalla de oriente medio para el terreno de juego, pero la seriedad con que se asume el juego tiene que estar por encima de cualquier “cherchita” que se le ocurra a dos o tres.
En este torneo fuimos testigos de un partido en el que Willy Mo Peña y Edwin Encarnación jugaron la primera base con el mismo mascotín. Si de algo estoy seguro es de que ningún amante del béisbol, liceísta o aguilucho, vio eso bien.
Pero también se observan lanzadores y receptores confraternizando a un punto que raya en lo indelicado y debería ser punto de preocupación de los regentes del show local.
Bien haría Erick Almonte, a quien conocemos por su decencia y educación, en restarle intensidad a ciertos hábitos que ha convertido en un ritual. Celebrar más de la cuenta, máxime con unos ademanes poco elegantes que le restan más de lo que le suman.
En la duela se lucha en buena lid, no se relaja.
Apunte esto. Adrian Beltré tiene un pie en Texas, que lo quiere para seguir en competencia en la Liga Americana…En los próximos días se completará todo…Insisto: algo raro hay en los Lakers…Ya sea que Ron Artest no está en basket o alguien no está de acuerdo con el liderazgo de Kobe, pero algún maco existe…Deseamos salud y paz a todos en este 2011.
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