Rafael Palmeiro salió ayer del escondite al que le ha remitido la infamia y mejor hubiese sido que guardara el silencio que al menos le evitaba abrir los labios para hundirse más.
Presentarse con el tupé de rechazar que haya consumido esteroides es una movida que poco le favorece y más bien lo presenta como una persona que solo quiere burlarse del más mínimo porcentaje de inteligencia que alguien pueda tener.
Palmeiro, a quien se le debe reconocer su consistencia con el bate y su fina defensa, debe saber que no es lo que él diga, sino lo que pueda demostrar, tal y como le señalaba Denzel Washington a Ethan Hawke en su papel merecedor de un Oscar en la película “Training Days”.
El cubano se encuentra por primera ocasión en la boleta para el Salón de la Fama y todo luce indicar que le pasará lo mismo que a los demás miembros del “Club de los Químicos”: obtendrá los votos para mantenerse como candidato, pero no para ingresar al templo del béisbol.
Además de que nadie le cree que su positivo en 2005 fue por confiar en Miguel Tejada, quien para la ocasión supuestamente le dio una inyección que tenía de todo menos vitaminas, ¿para qué comenzar una batalla innecesaria cuando gana más con admitir su error?
Es verdad que es uno de cuatro con 500 jonrones y 3,000 hits (Willie Mays, Hank Aaron y Eddie Murray están en Cooperstown), pero haber fallado en esteroides supera con creces los méritos que hilvanó como jugador.
El camino de los cuentos, ya sean de vaqueros o piratas, no le ayudará en nada. Mostrarse contrito le dolerá, pero es su único camino para por lo menos ganar respeto.
Apunte esto. Los Lakers de Los Ángeles lucen perdidos en la cancha…Cuidado si el camerino no está en orden y eso se está llevando a la duela…Boston, San Antonio, Dallas y Miami lucen superiores a los campeones…Reitero: la defensa del Escogido debe mejorar…Hemos visto muchos errores, incluidos mentales, y eso a la larga no es buen indicio.
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