Algo debe hacerse a la mayor brevedad posible con la duración de los partidos en el torneo invernal.
Se extienden sin clemencia alguno por más de cuatro horas con una frecuencia que espanta y ese es un elemento negativo que afea y afecta el desarrollo de la justa que se considera el pasatiempo de los dominicanos.
Hemos visto a los entrenadores de lanzadores, sin excepción, permanecer más de lo debido en la lomita dando consejos. Los dirigentes hacen lo propio y para hacer sus cambios adoptan el ritmo de una procesión o caminan al paso de las estaciones del rosario.
Eso es simplemente inaceptable.
Otro elemento que se suma son las muchas ceremonias que atrasan el inicio de los encuentros. En las Grandes Ligas, salvo el Presidente de los Estados Unidos en un Juego de Estrellas o ceremonia muy, pero muy especial, todo el que es invitado a lanzar una primera bola lo hace tan temprano que lo ven pocas personas en el estadio.
Eso se graba y se reproduce durante el encuentro por la transmisión de turno. No más, no menos.
Tampoco entiendo el motivo para aceptar que se hagan actividades en medio de un partido. Premiar a un fanático es importante y valioso para cualquier conjunto. Pero eso no debe chocar con el desarrollo del juego.
Que los encuentros locales tengan esa constante de tres horas y media hacia arriba es una tara que cada día perjudica más. Existen los mecanismos para corregir esa situación. Y mire que existe el delicado aspecto de cómo esto afecta los ratings y también está el siempre cuidadoso detalle de asegurar que quien asiste al estadio llegue lo más temprano a su casa.
Tomen nota.
Apunte esto. Tremenda semana para Robinson Canó y Alberto Pujols en términos de premios…Por cierto, Troy Tulowitzki recibió los galardones que su talento merece…Es un Guante de Oro y un Bate de Plata…José Bautista estuvo de visita ayer en el Estadio Quisqueya…
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