Todo indica que los Mets de Nueva York se encaminan a contratar un mando que tenga la disciplina como primer norte para que asuma las riendas de una franquicia que ha perdido muchos puntos en cuanto a competitividad se refiere. Cuidado si los ha perdido todos.
El hecho de que Sandy Alderson suene como un fuerte candidato para ser su próximo gerente general es un indicio de que existe la necesidad de acabar con una cultura a todas luces inaceptable en un conjunto de gran inversión y poco retorno de la misma.
Alderson es un hombre de línea dura, consciente en el gasto y de cero “chercha”. El ex infante de Marina, compañero de Peter Pace, antiguo Jefe de Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos, ha dejado esa marca doquiera que va.
Usted dirá que no es un regimiento el que le tocará dirigir, pero los Mets necesitan una dosis de orden. No es posible que siquiera se pongan de acuerdo para una visita a un centro médico donde los dueños del conjunto aportan de sus finanzas, tal y como sucedió con el Walter Reed Army Medical Center en Washington, D.C. a finales de la pasada estación.
No se sabe cuál es el líder de ese camerino. Nadie ha llamado a capítulo al que no juega duro y es como si no les doliera nada a sus integrantes. Un miembro de su organización me dijo que hasta en los Piratas se siente más unión, más compañerismo.
Y si usted no supera a la peor franquicia del negocio en un elemento tan clave como la lealtad a las letras que usted defiende, ¿cómo pretende competir con los Filis de Filadelfia?
Joe Torre es un nombre que refleja respeto y que sabe manejar egos. No le creo eso de que está retirado. Me parece que ese puesto es suyo hasta que rechace la última propuesta.
Pero si no son Torre y Alderson, entonces aparecerán otros que primero piensen en lo que tanto enarboló Napoleón Bonaparte, el Gran Corso que creía en la disciplina, disciplina y disciplina.
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