Los últimos años han enseñado algo cuando de premios se trata en las Grandes Ligas: uno tiene un favorito y a la vez un gran presentimiento de quién obtendrá uno de los lauros que reparte la Asociación de Escritores de Béisbol de los Estados Unidos.
Mi candidato para el mérito al Dirigente del Año es Bud Black, el capataz de San Diego, quien con menos hizo tanto como los más poderosos. Su equipo no clasificó, pero los Marlins de Joe Girardi en 2006 tampoco lo hicieron. Mucho menos los Reales de Tony Peña en 2003.
Nadie esperaba que los Frailes llegaran al último día de la temporada en pelea por la clasificación. Con un equipo de desconocidos, Black fue la gran sorpresa del oeste de la Liga Nacional.
¿Quién sospecho que lo puede ganar? Bobby Cox. Tiene el nombre, es un grande y se retira metido en la postemporada con un Atlanta que pasó muchas tribulaciones.
No puedo dejar de seleccionar a Ron Washington, timonel de Texas para el lauro en la Americana. Los Vigilantes, con sus interrogantes, están en la postemporada por primera ocasión desde 1999. ¿Quién puede sorprender? Ron Gardenhire, de Minnesota.
Lo lamento por Félix Hernández y sus números periféricos con Seattle. No es culpa de CC Sabathia, el máximo triunfador del circuito con 21 victorias, que los Marineros no le apoyaran para que terminara con algo mejor que una foja de 13-12. Además, Sabathia fue el caballo de los Mulos del Bronx en la división más recia del negocio.
¿Quién tiene para vencer a Sabathia? David Price. El zurdo de Tampa que acumuló 19 ganados y estadísticas que le convierten en un auténtico candidato.
En la próxima entrega, seguimos con los demás premios.
Apunte esto. Omar Minaya actuó con clase al reconocer que siempre recibió los recursos de los Mets y aun así no se hizo el trabajo…El dominicano debe entrar en modo de reflexión de cara a un futuro que tarde o temprano le deparará otro trabajo como gerente…
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