Y o que pensaba que los días de locura de Manny Ramírez quedaban en el pasado.
Hay que estar muy desquiciado, pero bastante decidido a ser el orate del pedazo, para saltar con una perla como la suya de ayer, cuando aseguró en su primer día de entrenamiento que no volvía en 2011 con los Dodgers.
Manny llegó con una fecha de expiración. Una especie de hola y adiós.
Si ese no es un récord, está cerca. No sé cómo a un ser humano, por más loco y sinvergüenza que sea, se le ocurre hacer una proclama de esta naturaleza. Eso es echarse en contra a todo el que le duela los Dodgers y una reafirmación de las teorías que le sindican como un mercurial pelotero que primero piensa en él, luego en él y después en él.
Manny acaba de cerrar sus vínculos con los Esquivadores. Lo que hizo fue abrir muy antes de tiempo la temporada de cambios, porque desde mayo habrá equipos en busca de su bate, que vendrá siendo una tremenda renta por varios meses, siempre y cuando no se le olvide producir como antes.
Sus palabras invitan a la reputada organización a despacharlo para no perderlo por nada. En el fondo, subyace ese deseo de Ramírez de mudarse para la Liga Americana, donde anhela otro recorrido corto de dos años como designado y unos cuantos millones más.
No hay manera de interpretar su declaración como un adelanto de un señor al que todo empezará a molestarle, más hedor que olor, acciones de mal gusto hasta que le satisfagan sus caprichos de traslado a un equipo que le ponga de designado porque ya se dio cuenta de que en Los Ángeles no hay cuartos.
Barbarazo.
Apunte esto. Honestamente, parece que hay peloteros que nacieron para batear y no para hablar…David Ortiz llegó al entrenamiento para callar los críticos…Sé que Leo López tiene los dedos cruzados…Héctor Saba asegura que los Yankees repiten…A Mario Montero que corra que al bostoniano de Bello le dio un mareo…
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