Por primera vez en mucho tiempo, la suerte se mudó para el Escogido.
A tres outs de extender su sequía en coronas, con la pesadumbre ingresando lentamente en los corazones de muchos porque los Gigantes empezaban a destilar fragancia de campeones, el milagro rojo comenzó a forjarse ante un Darío Veras que se encontraba intransitable.
Así como los dos jonrones de Wilson Betemit, que descargó toda su furia ante unos fanáticos de los Leones que le tenían al “coger la loma”, quedarán impregnados como un tremendo esfuerzo que no rindió los frutos esperados, ese error de Wilson Valdez tiene en estos momentos rango de mancha indeleble.
Es que ese partido de anoche tiene demasiado material para un libro. Esta Serie Final es lo que se debe llamar una de las grandes epopeyas de nuestra pelota invernal, mejor aun si tira por la borda el concepto de que solo se disfrutaba con las franjas azules y amarillas.
Antonio Bastardo estuvo duro como siempre, Joel Peralta odioso como de costumbre, pero a Veras le falló la defensa y eso costó caro.
Nunca olviden que estaban a tres outs.
El jolgorio escogidista después del partido fue para muchos una reminiscencia de lo que sucedió en la contienda de 1980-81, cuando Tim Raines trotó triunfal hasta la goma después de la transferencia con las bases llenas, como mismo brilló Brayan Peña anoche, de Jerry Agustine a Harry Spilman.
Cosas de la vida, en esa ocasión eran Leones y Águilas, Capital contra Cibao, lo mismo que se edita ahora.
Brayan Peña fue el que tuvo la última palabra. Frente a su antiguo equipo. Y aun queda el capítulo final de esta épica jornada.
¿Está bien su corazón?
Apunte esto. Cuando no se ejecutan los fundamentos, se paga por ello…El tiro de Yaser Gómez a la goma era innecesario y José Capellán no cubrió bien detrás de la goma…Wilkin Castillo hizo un trabajo ideal llamando los pitcheos, con su brazo y con sus entradas de salud a conversar con los lanzadores….
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Comentarios (12)
Cibaeños en pie de lucha para darle la bienvenida a un gran equipo al club de los ganadores.
Despues de la victoria de anoche de los Gloriosos Leones (crees que le falte el respeto al Licey?) aqui en la ciudad de Santiago los liceistas se tiraron en muchas de las calles a celebrar, como si hubiesen sido ellos que ganaron la corona.
Esta noche, se van a ver las caras cuatro tipos de fanaticos: A saber, aguiluchos, liceistas, escogidistas y de los gigantes. La consigna de los capitalenos es que la corona va para Santo Domingo, dejando al Cibao sin pito y sin flaut
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