He escuchado la otra campana por mis comentarios sobre las supuestas actuaciones indebidas atribuidas al hijo de un importante ministro y confieso que me he quedado perplejo.
Me cuentan que es el jovencito hijo del funcionario quien ha sido víctima de agresiones violentas a causa de disputas pueriles entre adolescentes a causa de las cuales ha visto restringida hasta su privacidad personal.
Es más, me mostraron fotos suyas tras haber recibido una golpiza y me aseguran que carecen de fundamento las denuncias sobre su alegado mal comportamiento. El relato que escuché sobre el origen y desarrollo de las disputas que han degenerado en acciones de hecho contra el muchacho evidencia que en cierto modo hay aquí una especie de “ganguitas” con un modus operandi cuasi delincuencial y que, por nimiedades o ñoñerías son capaces hasta de quitarle la vida a un ser humano.
La gravedad de la situación que rodea este asunto es tal, que la familia tomó la decisión de suspender la cena de cumpleaños que le estaba preparando a este joven, que no era tan pomposa como se dijo, y que algunos interpretaban como una respuesta vainera a los quejosos. ¡Bueno..!
¡Qué espectáculo!
Algunos de los abogados que aspiran a integrar el Tribunal Superior Electoral y están siendo sometidos a una evaluación pública por el Consejo Nacional de la Magistratura, han dado un triste espectáculo con sus titubeos y hasta desconocimiento de cuestiones básicas del derecho, amén de que -claro, con sus naturales excepciones- hay entre los aspirantes algunas figuras que, como dice mucha gente del populacho, “podrán tener el título de licenciado o doctor en Derecho, pero no alcanzan la categoría de abogados”. Muy bueno que ha sido esto de la evaluación pública de los que quieren ocupar asientos en las altas cortes para que el país pueda convencerse de que no todo lo que brilla es oro.
Cuánta pena causa ver espectáculos así.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)