Danilo Medina está en lo suyo. La excusa para sus actuales recorridos por todas las provincias es la juramentación de los comandos de campaña, que en realidad se han convertido en actos políticos proselitistas que buscan reducir la brecha que, según las encuestas, en verdad lo tiene separado de su adversario perredeísta, el presidente Hipólito Mejía.
Tal pareciera como si se hubiere bajado la línea para que además de integrar y juramentar los equipos de campaña en las provincias, subsanando las cicatrices de los choques del pasado entre danilistas y leonelistas, también se procure conquistar a perredeístas disgustados con gente del presidente Mejía, de esas que no han podido vencer los egos y los triunfalismos y no terminan de arreglarse con la de Miguel Vargas Maldonado.
Este fin de semana que acaba de concluir, Danilo aprovechó su viaje por el Sur Profundo, como le llamaba José Francisco Peña Gómez, para juramentar en el sector externo que lo respalda a perredeístas de la zona que han preferido dejar la cobija de la carpa blanca para ponerse bajo la sombra de la morada. Llamó mucho la atención la presencia de mi colega y gran amigo Melton Pineda en la cena de Barahona. ¡Buuueeenooo...!
Hipólito
Pero no vaya nadie a creerse que el presidente Mejía está de brazos cruzados. ¡Nooo! Entre chercha y chercha, el candidato presidencial perredeísta está trabajando en varios frentes: Por bajarle los humos a los suyos que se creen que no necesitan hacer campaña porque están ganados, por atraerse a los miguelistas que aún siguen rebeldes y por conquistar aliados del PLD que estarían disgustados porque no han disfrutado del pastel …o porque quieren disfrutar más de lo que le han dado.
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