Aprovechando que entre la gente del pueblo hay un natural disgusto por una serie de situaciones y circunstancias que se reflejan en el alto costo de la vida, inseguridad en las calles y otros problemas económicos, los llamados grupos populares han convocado para hoy a una huelga general, que podría ser –como al efecto lo es- caldo de cultivo para los pescadores en río revuelto de siempre, que utilizan a incautos y/o inocentes ciudadanos como carne de cañón para provocar alteraciones del orden público, atentados contra la propiedad privada y pública, y desórdenes de todos los calibres.
La huelga, ya lo sabemos, es un derecho de los ciudadanos como símbolo de queja o protesta, pero de ahí a que un grupo de verdaderos mangansones, holgazanes y vividores pretendan erguirse en líderes y voceros de la gente y sus problemas llamando a paros en busca de provocar desasosiego e intranquilidad hay mucha distancia. Ojo con eso…
Cafecito
Un buen grupo de impresores locales tiene sumo interés en tomarse un cafecito con la ministra de Educación para poner en su conocimiento, por si los ignora, una serie de detallitos relacionados con la edición e impresión de los libros de texto para el venidero año escolar.
La mayor preocupación de estos impresores, según me informan, es que hay editoras y “editoras” beneficiándose con la muy millonaria inversión que todos los años, para esta época, hace el Estado para que la existencia de los libros de texto en las escuelas públicas sea suficiente para que ningún estudiante se quede sin ellos. ¡Ah!, y fuerte, muy fuerte, es lo que acontece porque muchas de esas “editoras” prefieren imprimir en el extranjero, como si aquí no hubiese capacidad y competitividad…
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