No sé si es melao, pero parece que es muy dulce, aunque todavía no tiene presupuesto asignado, lo que hay detrás de la designación de el Defensor del Pueblo, a juzgar por las cartas que están jugando algunos de los que aspiran al puesto, que aunque tiene más de un pretendiente, ya hay quien(es) se creen propietarios del nombramiento, que es una responsabilidad del Congreso Nacional.
Escribir sobre el lobbismo (o cabildeo) que está generando la defensoría y sus adjuntos podría tomarme varias de mis columnas, por lo que hoy solamente haré un introito, porque no puedo dejar de comentar la reelección de Licelot Marte en la presidencia de la Cámara de Cuentas.
Con decirles que para las entrevistas de los aspirantes, hubo quien(es) instaló(aron) en el recinto congresual una verdadera cabeza de playa para presionar, con aplausos incluidos, la(s) intervención(es) de su(s) prohijado(s). Me dicen que allegados a ese(os) aspirante(s) a Defensor ya tienen en la mira hasta los cargos que asumirían, salarios, vehículos y beneficios marginales incluidos, y están dando tan pero tan seguro que su(s) promovido(a-s) será(n) el(os) designado(s) que ya está(n) ofertando a otros de los que están en la competencia que “no dejen pájaro en mano por otros que están volando”, lo que va acompañado de un ofrecimiento para que “toma una de las adjuntas para que no te quedes sin nada”. Mañana sigo. ¡Aaayyy mamáaa!...
Como perico...
Se quedaron como perico en la estaca los que estuvieron masturbándose con la exclusión de Licelot Marte de la presidencia, y hasta de la membresía de la Cámara de Cuentas, a propósito seleccionada anoche por el Senado de la República.
La Doña parece que hizo sus amarres, como se debe y donde debió ser, suerte que no corrieron sus demás compañeros del bufete del ahora importante organismo fiscalizador de las cuentas gubernamentales. Licelot fue ratificada con 25 de los votos de los 29 senadores presentes en la sesión -y de arrancada- para un ejercicio de dos años en la Presidencia, renovables, aunque como miembro su período es de 6 años.
Me contaron que en los pasillos de la segunda planta del Congreso, tras conocerse los resultados oficiales de la selección, hubo un pica-pica de cuello blanco que justificó su mesada con un “¡Pá que suuufraaan...!” a todo pulmón.
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