Somos tan especiales en el patio que cuando tomamos un tema no lo soltamos hasta sentirlo desgastado en su debate y exhibición, aunque le suceda de inmediato otro más en la principalía de la atención ciudadana. Por el momento es el reclamo del 4 por ciento del Producto Interno Bruto para ¡la! (léanlo bien: ¡la!) educación, al que se han adherido, en loca y desenfrenada carrera, muchos a quienes usted le pregunta el significado de la asignación de tal porcentaje al sector y no tienen respuesta, sencillamente porque no dominan el tema.
Pero, como hay que estar “in”, hasta a un tribunal superior administrativo hay quienes están acudiendo pidiendo que una instancia judicial de inferior grado instruya al primer poder del Estado: el Poder Legislativo, sobre cómo debe proceder. Insisto en que hasta para hacer el ridículo hay que tener delicadeza …y actuar sin gadejo.
Textos integrados
A propósito de educación, otro de los temas que ahora está sobre el tapete es el de los textos integrados que, no sé si será que estamos consumiendo mucho brutaloide, pero invito a mis lectores a que hagan lo mismo que yo y me escriban si los resultados son distintos.
He consultado a decenas de relacionados, colegas y amigos procurando alcanzar entendimiento sobre los denominados textos integrados, y me he encontrado con la casi unánime respuesta de que “buuueeeno, eeeh…, este…” y nadie aterriza con una explicación clara y convincente sobre el tema. A ver quien se anima a conceptualizar...
Jorge Blanco
El presidente Salvador Jorge Blanco, en cuyo mandato estuve asignado como reportero a la fuente noticiosa del Palacio Nacional, libra una batalla extraordinaria, por lo menos hasta el momento en que escribo estas líneas, por mantenerse con vida.
Lei un artículo sobre el perdón publicado hace pocos días por su hijo, Orlando Jorge Mera, a quien aprecio y me honra con su amistad, que me movió a intercambiar con él mensajes de correo electrónico en que le expresé mi solidaridad en estos momentos difíciles por los que atraviesa junto a su familia, sentimientos sinceros que quiero ratificarle públicamente, renovando mis votos por su recuperación…
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