Hay gente que está en la actividad política y se llega a creer que los puestos públicos son una herencia personal. Por eso, ellos mismos se crean tremendos problemas cuando, ya sea por elección o designación, tienen que dejar el cargo.
El alcalde electo en Pedernales no ha podido ocupar sus oficinas en el Ayuntamiento, porque la alcaldesa saliente no le quiere entregar las llaves del inmueble, alegando que “no se las doy hasta que no me firme un inventario de descargo”.
¡¿Y eso?!. Lo grave es que la falta de institucionalidad es tan grande que para un acto insolente de rebeldía como ese no está contemplada una sanción ejemplar de aplicación ipso facto. Pero así son nuestros partidos y esos son los dirigentes políticos que nos gastamos. ¡Vaya usted a ver..!
En Pedro Brand
Pero no vayamos tan lejos. Casi lo mismo pasó en Pedro Brand, a unos pocos kilómetros de la capital, donde el nuevo alcalde encontró el cabildo dizque sin sede, porque el saliente supuestamente entregó a su propietario el inmueble que ocupaba la entidad en inquilinato; la yipeta del titular de la alcaldía alegadamente no camina; y la basura se traga la comunidad. Me dicen que El Mello, como se conoce al nuevo alcalde, ha tenido que arrancar de cero...
Coincidencia
Podrá ser una rutina, pero hay la coincidencia de que cada vez que se acerca una de esas fechas en que hay rumores de cambios en el Gobierno, el Instituto Postal Dominicano pone en circulación un sello alegórico ¡a lo que sea!. Ahora le tocó el turno a una estampilla por la celebración del 25º aniversario del Museo Numismático y Filatélico del Banco Central (¡ay mamá!).
Pero existe el componente adicional de que, tal como me dijo un amigo en estos días, “los sellos de correo están aquí como los ganadores del segundo premio mayor de la Lotería: que no hay dónde encontrarlos”.
Si usted lo duda, salga por ahí en procura de adquirir un sello de correo. Y que no diga mi amigo Modesto Guzmán, titular del Inposdom y que es sin duda alguna su mejor auto relacionista público, que me lo estoy inventando. De todas maneras, no sólo de sellos vive el hombre. ¿Verdad..?
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