Si hay gente con expectativas, a la espera de decretos, de cara al próximo lunes, esos son los reconversos que han abrazado la causa del leonelismo, más que del peledeísmo.
Están a la espera de designaciones efectivas algunos que se fueron con El Príncipe en la campaña de las elecciones presidenciales de 2008 y que todavía “no han visto a Linda”, y unos cuantos que hicieron lo mismo pero para los comicios de medio tiempo del pasado 16 de mayo y tampoco nananina de designaciones.
Quiérese decir, entonces, que si a esos les sumamos los “compañeritos” que si han conseguido nombramientos no están conformes con lo que tienen y están haciendo lobby fuerte en procura de subir de nivel, y los aliados que “ya están guisando” pero quieren un mejor manjar, habrá que concluir en que el pastel no es tan grande para todos.
Talvez por eso, aunque está apurando un programa de inauguraciones de obras, el presidente Leonel Fernández no está permaneciendo por mucho tiempo en esas actividades oficiales y la seguridad está poniendo en práctica un aparente Plan de Contingencia para la partida del mandatario.
Son muchos los que se han quedado esperando para el saludo recordatorio en estos días, algo así como ponerse donde el capitán (en este caso, El Príncipe) los vea. Mientras, se acerca el 16, se acerca el 16…
Es viejo
Cuentan que la hazaña del grueso aliado que estaría mostrando a amigos, íntimos y relacionados el supuesto decreto que lo retornaría al puesto del que fue relevado en la última tanda de decretos múltiples con cambios administrativos en el gobierno, no es más que un sueño que busca el premio mayor.
Enterado del asunto, puse en movimiento a Pinky y Cerebro, dos de mis investigadores favoritos, y la información que surge de esas pesquisas es la de que se trata de una fotocopia del mismo decreto de la controversia anterior, al que el interesado aspirante al retorno, le cambió número y fecha con liquid paper “para echarle vaina y bufearse a muchos que dudan que pueda volver”.
Y no dudo que la intención también sea poner nervioso al actual titular de esa institución, del que se dice en algunos corrillos que “está caliente, caliente, caliente”. ¡Je, je, je..!
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