El operativo de seguridad montado por el Cuerpo de Ayudantes Militares y el Departamento Nacional de Investigaciones a propósito del encuentro de los presidentes Leonel Fernández y René Préval en Juana Mendez, Haiti, el pasado sábado, fue extraordinariamente cerrado.
Y con razón. Recuérdese que cuando el mandatario dominicano fue por primera vez como tal a Puerto Principe, en la primera de estas dos últimas gestiones, hubo un incidente de marca mayor donde se produjo un intenso tiroteo y por lo menos dos de los vehículos de la comitiva dominicana fueron incendiados y destruidos.
Por eso, tanto en la anterior visita de Fernández al vecino país, horas después del terremoto que virtualmente destruyó la capital haitiana, como ahora, la gente de la seguridad se ha empleado a fondo.
Y qué bueno que se ha tratado de operativos preventivos, ya que en realidad de lo que se trata es de unificar voluntades y acciones para fortalecer las relaciones entre las dos naciones y colaborar con nuestros vecinos en la reconstrucción de su devastado territorio.
En esta visita, El Príncipe fue condecorado por el gobierno haitiano, se iniciaron los trabajos de construcción de una universidad en Lemonade, próximo a Cabo Haitiano, y se activó la labor de la Comisión Mixta para la Reconstrucción de Haití. El momento mas tenso para la seguridad fue cuando el presidente Fernández se acercó a saludar a un grupo de personas que le ovacionaba detrás de las barricadas de protección.
El celo de los integrantes de la seguridad presidencial dominicana en ningún momento mermó su profesionalidad, por lo que hubo elogios para ellos. ¡Qué biiieeen...!
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