La muerte de Ángel Miolán, el más viejo roble del PRD, ha sido tomada como catapulta para plantear la unidad interna del perredeísmo.
Todos los grupos y/o tendencias que activan hacia dentro del partido blanco saben y están conscientes de que esa organización necesita unificarse para poder obtener logros tangibles en las elecciones de medio término del mes próximo, y más aún, buscar la victoria en los comicios presidenciales programados para 2012.
De ahí, que todos se hayan pronunciado por la unidad. Ahora bien, los perredeístas tendrán que ir de las palabras a los hechos para cosechar los frutos de esa prédica. Y ahí es donde las cosas se ponen difíciles.
Cada grupo o tendencia, o mas bien, cada jefe o cabecilla, se considera un jeque y no quiere dar su brazo a torcer en nada y para nada.
Es decir, que a sabiendas de esta realidad, se nota que hay mucho de hipocresía en los llamados y proclamas por la unidad interna perredeísta que se han hecho a propósito del fallecimiento de Miolán, por lo que no hay muchas expectativas de que eso se materialice. Ya veremos…
El Gordito
Ramón Rogelio Genao estuvo virtualmente desaparecido hasta hace unos días, como esperando que bajara la marea que subió bastante por las exclusiones de nominados en la relación depositada en la Junta Central Electoral, cuyo foul se le pegó, como otros tantos.
Pero como dicen que tras la tempestad viene la calma, ya El Gordito de Jarabacoa está de nuevo en el medio. Me contaron que lo han visto en ciertas y discretas gestiones de las que habrá mucho que hablar y escribir en las semanas por venir, si es que prosperan.
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