Conozco y trato a Bernardo Santana Páez desde que era raso y prestaba servicios en el departamento de Relaciones Públicas de la Policía Nacional. He sido testigo de su continuado crecimiento profesional y personal, y de su ascenso como figura pública.
Soy su amigo y, en consecuencia, advierto que el presente comentario es, sin duda alguna, parcializado, pero justo.
Al rechazar que Santana Páez busque representar a su comunidad en la Cámara de Diputados, a la Junta Central Electoral se le fue la mano y no actuó en justicia ni en respeto a los derechos ciudadanos del ex jefe policial, que además, ha dicho que desde dentro del tribunal de elecciones alguien proclamó que haría todo lo que le fuera posible para evitar su postulación.
Y eso es preocupante. ¿Todavía no hemos superado situaciones donde lo personal se coloca por encima de lo institucional y de derecho? De todas maneras, Bernardo Santana Páez debe sentirse desagraviado no solamente por la decisión de un juez que por sentencia le puso etiqueta de justicia a su reclamo, aunque la Junta no lo acoja, sino por la reacción positiva que para con él ha tenido el liderazgo de opinión, como ahora se identifica a los que hacen opinión pública desde los medios, lo que no es logro fácil para cualquiera que haya ocupado la jefatura de una institución como la Policía Nacional, cuyas acciones no siempre son del agrado de todos.
Tengo la creencia de que, tras este affaire electoral que Santana Páez dice ha dado por concluido, el presidente Leonel Fernández, de cuya prudencia no hay dudas, tomará en cuenta que se trata de un recurso humano a disponibilidad, con características que otros no pueden exhibir…
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Comentarios (3)
Siga para alante doctor, su momento llegara.