Entre los diputados del PLD hubo un conato fuerte de rebeldía la semana pasada, que El Príncipe hubo de controlar utilizando pesos pesados de su cuadra ante la amenaza de que el motin en el bloque morado podia crecer y crear mayores problemas.
Todo surgió porque los legisladores oficialistas se percataron aposteriori de que los presidentes y los voceros de las bancadas peledeístas en ambas cámaras fueron convocados a Palacio y sostuvieron una reunión en el principal despacho de la Casa de Gobierno, obviamente con la presencia y participación del inquilino de este, donde se bajaron ciertas líneas.
Algunos diputados, que como casi todos sus colegas aspiran a reelegirse, han sido aniquilados en las primarias internas, en las reservas del poderoso Comité Político o en las alianzas con los demás partidos del denominado Bloque Progresista, y vieron en esta necesidad de respaldo del Ejecutivo su oportunidad de hacerse sentir. Ahí arrancó la rebeldía que, finalmente, fue reducida con la intervención de los enviados de El Príncipe.
Otro caso
Mientra los disidentes reformistas, que también estaban rebeldes porque todo lo relacionado con candidaturas, el peledeísmo lo estuvo negociando con la cúpula del PRSC dejando a un lado a estos movimientos.
Enterados en el PRD de que estos disidentes se sentían marginados, por algunas bellaquerías en los planos intermedios, se puso en movimiento la maquinaria de atracción y las ofertas que se hicieron eran apetecibles y casi nada rechazables. Pero tras el llamado de El Príncipe a Palacio, retornaron las sonrisas y los disidentes ya están integrados. ¿Y cuál fue la “muela”?...
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