Más que renunciante, a Ángel Lockward hay que señalarlo como renunciado de la embajada dominicana en Bogotá, Colombia. El inquieto diplomático ¡a la carrera! estuvo reflexionando por dos días ante lo que ha calificado como “una indelicadeza protocolar”, que en buen dominicano es un desplante, antes de hacer pública su dimisión, ya esperada con ansias aquí y allá.
En verdad, se cree que Angelito “ya se había pasado” con sus anfitriones que, lo tengo confirmado, en más de tres oportunidades ya habían expresado su malestar por el tanto rendimiento del representante dominicano.
Sin embargo, la gota que rebozó la copa fue lo que ciertamente constituye una bellaquería y que Lockward ha confesado a algunos eintimos que fue obra combinada y planificada por sus rivales tanto en el patio como en Cancillería de Bogotá, donde él ya se ha buscado ¿gratuitamente? algunas adversidades.
Durante el pasado fin de semana, cuando el presidente Leonel Fernández estuvo en la capital colombiana y visitó el Palacio de Nariño, sede del Ejecutivo de esa nación, para una reunión con su colega Álvaro Uribe Velez, en el marco de las negociaciones por la paz colombo-venezolana, el todavía embajador dominicano no pudo accesar al recinto, y la única explicación ofrecida fue de que “llegó tarde y su ingreso no estaba autorizado” ¿por quién?. Angelito, en realidad, no conocía los horarios de la agenda de El Príncipe, sencillamente “porque él no tuvo ni tenía nada que ver con la gestión del Presidente en Bogotá”.
Me cuentan que el pique de Lockward fue tan, pero tan grande que dejó a un lado su capacidad flemática para hacer frente a desplantes de esa categoría, y que se retiró molesto de las mismas puertas de Nariño “rezando más que un arzobispo”. Con su anunciada dimisión están de plácemes en las cancillerías de las dos naciones: aquí, porque nunca ha sido santo de la devoción del Canciller y su corte; y allá, “porque Ángel tenía al garete, ya casi hasta la coronilla, a ciertas instancias bogotanas que no lo resistían”.
Sin ser diplomático de carrera, Lockward activó tanto en Colombia que hay quienes entienden que “estaba rindiendo más de la cuenta”, y le tenían y tienen facturas por cobrar. ¿Serían los pollitos y las viviendas el detonante?...
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