En estos días previos a la Navidad, es tradición que se ofrezcan agasajos y fiestas a amigos y relacionados, y que se brinden regalos a gente que facilita tu proyección o trabajo.
De un tiempo a esta parte, los políticos no escapan a esa práctica e incluyen en sus presupuestos de relaciones públicas actividades diversas, regalos incluidos, para quienes desde la prensa se pasan todo el año difundiendo sus opiniones y reseñando sus actividades.
Por lo tanto, no es nada raro que desde que comienza diciembre, el tiempo casi no alcanza para muchos periodistas que gustan de los actos sociales y del intercambio directo con los personajes que son noticias y que constituyen, sin duda alguna, la materia prima de este oficio.
Así las cosas, a nadie debe sorprender que un político o funcionario y/o los que aspiran a serlo, dedique un acto a la prensa en Navidad.
Pero si esa actividad se desarrolla como la que ofreció el diputado Neney Cabrera, vocero del bloque del PRD en la Cámara Baja, a los periodistas, eso hay que sazonarlo.
Fue lo que se llama una fiesta a todo dar, tirando las puertas por las ventanas, con todos los detalles amarrados y para que nadie se marchara disgustado.
Hubo premios al granel, de efectos útiles para la cotidianidad de los reporteros como de efectivo en sumas respetables.
Íntimos de Neney me aseguraron que la inversión en el agasajo a los periodistas estuvo cerca de los RD$4 millones, poco más o poco menos.
De ñapa, la asistencia de Miguel Vargas le dio otra categoría al acto …y confirmó que el pool de Neney está alto con el envipí.
Bárbaro Batista, que no estuvo tranquilo rato alguno, volvió a mostrar su eficiencia como oficial de prensa.
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