“Da y se te devolverá” este es un axioma infalible. Cuando damos recibimos; cuando ponemos el corazón en el bien hacer cosechamos buenas voluntades y bendiciones.
Dar no es entregar a otro lo que despreciamos, no es transferir lo que nos sobra, no es un acto mecánico, frío.
Dar es entregar lo que aún apreciamos pero que sabemos que resolverá una real necesidad a alguien; dar entregar pensando en el otro; es servir, prodigar, tener misericordia.
A veces dar es sinónimo de amor, pero sobre todo es sinónimo de desinterés. No se da esperando recibir, esperando agradecimiento, no se da porque “hoy por ti y mañana por mí”.
Se da porque sí, se da simplemente pensando en el otro.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Comentarios (0)