“Mejor es abstenerse de carne, vino o de cualquier otra cosa, si eso puede ser causa de tropiezo para tu hermano”. Rom. 14, 21.
Cuando decidimos iniciar la conversión a Cristo, ese compromiso de ir construyendo el “hombre nuevo” o “la mujer nueva”, debemos tomar en cuenta aspectos que pueden ser determinantes en la decisión de otros que buscan miles de excusas para no iniciarse en la vida cristiana.
Pablo nos pone un ejemplo: el vino (que puede ser vino, ron, whisky o vodka. El alcohol); su consumo excesivo hace que otros digan: ¿Y no dizque que es cristiano/a? Nuestra conversión pierde credibilidad.
Lo mismo con “cualquier otra cosa”, como dice pablo: nuestro vocabulario, irracionabilidad, exabruptos, falta de humildad, de compasión, la forma compulsiva de gastar el dinero… Es hora de buscar lo que nos hace crecer juntos.
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