“Es más fácil que dejen de existir el cielo y la tierra, antes que desaparezca una coma de la Ley”. Lc. 16,17.
La Palabra de Dios es cierta, certera, segura. Es la guía, es la declaración. Nos dice lo que fue, lo que es y lo que será. ¿Acaso no nos pasa que cuando leemos la Biblia, sus consejos son tan actuales como si hubieran sido escritos hoy mismo? Pero es la Biblia la verdad misma, la revelación de lo que habrá de suceder. Creerle y vivir conforme a sus preceptos, es una gran opción de vida.
Si bien hay que tomar los libros del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento, comprendiendo la cultura, el país y la época en que fueron escritos, debemos tener la certeza de que los mensajes que Dios nos envía a través de estos textos son claros, eternos, palabra idónea para nuestra vida de fe.
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