Jeremías fue un profeta hebreo autor de uno de los libros de Antiguo Testamento. Fue un elegido de Dios para anunciar, advertir, exhortar y llamar a arrepentimiento incluso a reyes. Sufrió acusaciones y maltratos físicos y emocionales a causa de su misión.
Pero su entereza tenía un origen: Dios. Jeremías recibió un mandato de Dios para anunciar su Palabra. Como ser humano, tuvo miedos y aprehensiones, sin embargo Dios le dijo: “no temas”, dos palabras que encienden los motores del denuedo.
Cuando sintamos que se nos acaban las fuerzas o que tenemos poco talento para la misión de Dios recordemos: “no temas”, y más: “yo estoy contigo”. Dios no te tira al vacío.
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