Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Estos se reunieron con los ancianos y acordaron en Consejo dar una fuerte suma de dinero a los soldados, advirtiéndoles: ‘Digan que sus discípulos fueron de noche y robaron su cuerpo mientras ustedes dormían’.” Mt. 28. 11-13
Puede ser fácil aceptar ser corrompidos; qué hicieron los guardias que escucharon el testimonio de las mujeres que vieron a Jesús resucitado.
La lectura de Mateo 28 continúa: “Los soldados tomaron el dinero e hicieron lo que les habían dicho”, y este momento de corrupción cambió la visión historia de salvación para un grupo de la humanidad. La corrupción, mis lectores, es más que un modo de vivir, es un pecado.
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