Tener nuestras necesidades materiales nos da tranquilidad; un trabajo estable que nos permita mantener sin carencias mayores a nuestra familia, nos da tranquilidad; saber que estamos sanos, nos da tranquilidad, pero ser conscientes del amor y la protección de Dios, nos da paz.
Cuando clamamos la unción del Espíritu Santo de Dios, Él nos hace ver la luz ante la duda, el temor o la toma de decisión, eso nos da paz.
De buena manera lo explicaba Pablo a los romanos: “... el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Rom. 8.6).
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Comentarios (1)
La Palabra de Dios dice: " Por nada esteis afanosos", Si creemos
en Dios y Sus promesas y nuestros pensamientos y mirada no
se apartan de El, tendremos esa paz que sobrepasa todo enten-
dimiento que El nos ha prometido.
Dios les bendiga rica y abundantemente.